Una postura frente a los mapas de talento en la actualidad

“El talento, y no el capital, será el factor fundamental en el siglo XXI para conectar la innovación, la competitividad y el crecimiento” Klaus Schwab, Fundador del foro económico mundial.

Trazar, definir y crear son elementos que se han utilizado por siglos en la historia de la humanidad para orientar y alcanzar diferentes metas entre comunidades, organizaciones y personas.

Las herramientas de gestión de talento han sido grandes aliadas en la administración correcta del talento de una organización. Hoy en día los mapas de talento se convirtieron en una guía estratégica, que le permite a la organización atraer talento, generar oportunidades, cerrar brechas, y retener los talentos, mediante la implementación de diferentes procesos que evalúan las competencias, valores y desempeño de los empleados como parte importante en la búsqueda y realización de un objetivo común.

Un mapa de talento permite contrastar el potencial y desempeño de los empleados, alineados a la cultura organizacional. Es así como los nacientes desafíos, la innovación y la era tecnológica plantean nuevas miradas y alternativas que todas las compañías se proponen alcanzar.

Sin duda alguna, estas metas van acompañadas de un diseño exitoso comprendido desde la formación, la ejecución del talento, la ubicación, el trabajo en equipo, hasta el óptimo uso de los recursos, lo que al final permitirá que las organizaciones crezcan satisfactoriamente y con resultados acordes a las exigencias contemporáneas.

Es claro que, las compañías deberán potencializar sus talentos desde las expectativas digitales, y entender según lo explica el economista Fernando Pascual en una entrevista publicada por Ivie en su canal de YouTube que: “es necesario ampliar la perspectiva tras fuentes de crecimiento como la inversión en IMAX 3D, la inteligencia artificial, activos intangibles cuya medición es sin duda mucho más compleja, es en este contexto donde reside el talento”.

Es importante entender que el objetivo común de las empresas, toma ahora una nueva dirección que se ha venido moldeando, en donde la tecnología es el gran protagonista y por ende los modelos de negocio se han ido perfilando, buscando que el desempeño y las competencias sean revisados desde las exigencias actuales.

Comprendiendo que los objetivos han cambiado, que el mercado evolucionó e implementó nuevos modelos de comunicación, de cultura y de realidad, y a su vez la manera en que se invierten los recursos, se implementan soluciones, se mide y se califica, es necesario volver a plantear las necesidades en la organización, que, sin olvidar la cultura, los valores y el potencial humano, le apunte a la transformación de los mapas de talento ya conocidos.

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